domingo, 7 de octubre de 2007

PETRA PORTELA

Capón a León



León se hace cruces con el estatuto porque, al parecer, se olvidan de León y se acuerdan del Bierzo, y se desahoga al más puro estilo celtibérico, embistiendo a un capote ajeno a los quites. Aceptando ser tuertos, con tal que nosotros sigamos ciegos, van a lograr algo insólito, que se mire con cierta simpatía a los de Pucela. Sus líos estatutarios con la glotona Castilla son propios de los colindantes en territorios poco definidos, que uno pone el mojón para marcar el terreno y el otro lo quita para apropiarse el barbecho. Lo libran en base a reinos, fueros, provincias, estatutos y autonomías, que por cambiantes azuzan el encono entre las gentes de la meseta; pero esa, no es nuestra guerra.
Lo de aquí, no es eso; es una cuestión de geografía, de geología, que no necesita de textos, ni batallas para imponer unas evidencias que no son de siglos, sino de eras. Viene desde los cataclismos que dieron forma al planeta, y esa razón es tan incuestionable que no necesita marear la perdiz para constatar la diferencia. Qué por vicisitudes político administrativas esté metido donde está, no debe confundir a los que mandan; es una incongruencia enfrentada a la razón y a la vocación, porque no se es parte, si acaso un apéndice, limítrofe, pero distinto.
Nuestras aguas nunca van a verter al Duero y nuestras referencias de paisaje, flora y clima siempre serán otras. Se habla gallego por vecindad, no por casualidad, y comemos caldos en vez de sopas porque lo impone la tierra, tenemos un carácter diferente y eso matiza las costumbres, anhelos y comportamientos. Todo eso no representa ser mejores, ni peores, simplemente que somos de aquí, no de allí.
El invento autonómico mesetario ese, donde nos tienen cautivos sin quererlo y sin buscarlo, no es legítimo porque nadie nos consultó para estar y sí es legal, lo será con la legalidad del embudo; pero que nadie se equivoque, tras el rechazo no hay actitudes antidemocráticas, ni delirios nacionalistas, ni tentaciones antipatrióticas, lo único que hay es la verdad lisa y llana.
No es necesario un estatuto para reconocer la singularidad, ya la reconoce la naturaleza, así que menos poesía y más compromiso. Y eso, que tanto les gusta, de «la comarca», pero ¿qué comarca? Esto no es una comarca, en el Bierzo hay muchas comarcas, esto es una región con todos los atributos, pequeña, pero muy definida, diferenciada y personalísima, no es una afirmación voluntarísta, se puede comprobar mirando las fotos de satélite.
P.D. Los gallegos amagan; es lógico que tengan sus pretensiones, no es para rasgarse las vestiduras, al cabo nada tiene de coherente andar de rollito con Soria mientras se le da la espalda a Orense. A estas alturas del culebrón el galán oficial, que tanto nos quiere, lo puede demostrar con hechos, o sea con una ley, bien amueblada, y en escritura pública para que no haya arrepentimiento. Si lo niegan, poco van a tener que decir si va a más el romance con un pretendiente bastante menos roñoso.